hope for churches in stress

Las inversiones

En seis años, la Iglesia Bethlehem Community Fellowship (BCF) creció de una docena de personas a cerca de noventa. Cuando le preguntamos acerca de esta notable historia de crecimiento y transformación, el Pastor Jim Weick nos respondió: "Nosotros invertimos en las relaciones”.

Dentro del pequeño grupo original de la iglesia estaba Josh, un hombre de poco más de treinta años, que era la persona más joven de la congregación. Jim sabía que si la iglesia tenía alguna esperanza de crecer, la contribución de Josh sería vital.

Jim invirtió en Josh de manera deliberada. Se pasaba una cantidad considerable de tiempo con él, creando un fuerte lazo de amistad y actuando como mentor suyo. Lo animó a convertirse en parte activa de la BCF y a usar sus dotes musicales en la adoración.

Por medio de la hospitalidad de Jim y su esposa, Josh pudo comenzar a invitar a sus amigos a pasar ratos juntos en el hogar de los Weick. Un grupo de hombres jóvenes se estuvo reuniendo allí semanalmente durante año y medio. Estas reuniones de “hogar abierto” se convirtieron en reuniones de entre 40 y 50 adultos jóvenes, muchos de los cuales comenzaron a asistir a la BCF.

Al cabo de dos años, la iglesia comenzó a crecer. Las personas de más edad aceptaron bien al número creciente de adultos jóvenes. La BCF se convirtió en un lugar donde las personas de todas las edades se sentían libres para compartir sus gozos y sus luchas entre sí.

Esta comunidad de fe se halla floreciente hoy en día, gracias a la responsabilidad mutua y en la inversión de unas personas en otras. Reflexionando sobre esta transformación, el Pastor Jim nos dijo: “No nos juntamos para tener cultos; nos juntamos para vivir unidos” (Hechos 2:42-47).

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